Vance Rose
this site the web

Constante incapacidad para ser constante

Me despierto. Son las 10:00 am, más o menos, he decidido dormir sin despertador: Conviene, de vez en cuando, descansar, ¿no?.

Pienso en el hombre que era ayer. Ya no está.

Sus sueños, aspiraciones, pretensiones, han desaparecido. Algo he debido de soñar que ha trastocado mis creencias, mi escala de valores. Algo que debo soñar cada noche, imagino.

Y entonces, mis planes dejan de ser consecuentes. Mis planteamientos absurdos, mis victorias, fracasos. ¿Quién podría no volverse loco ante algo así? ¿Cuánta será la gente en la misma situación que yo?

Y ahora, ¿qué hago? ¿volver a empezar, sabiendo que será en vano?

Yo, me revolucionaría...

“Si el sistema es definido, es nuestro deber cooperar. Sacarle el máximo jugo, aunque resulten nuestras ideas contrarias al mismo. Divulgar nuestra opinión, movernos por cambiar las cosas, sí, pero no sabotear lo impuesto, pues así tan sólo se consigue frenar el progreso, invalidar la experiencia. Y si actuar así te resulta inconcebible, entonces y sólo entonces es tu deber revolucionarte abiertamente y abogar por el lado contrario.”

“¿Y si el sistema se acomoda en un contexto en el que es aceptable que cada cual sabotee las normas a placer, acorde a lo que harán los demás, considerándolo lo más lógico, y descartando la fuerza potencial de cualquier planteamiento idílico?”

“Yo, me revolucionaría...”

Me muero por follarte

Un día me dijiste que no estabas segura de creer que el amor fuese algo cierto. No sabías lo que sentías, ni cómo calificarlo. “Sí, claro que es amor”, dijiste, “pero no es un amor de cuento. No es lo que soñé, no es lo que sacia el afán de heroísmo de un protagonista de ensueño.” “El amor que nos llega” seguiste, “es tan sólo el amor que nos quieren vender, es amor barato, amor adolescente, le sobra ilusión, pero le falta todo el calor y el afecto; y sin embargo, es tan romántico. Me gustaría sentirlo de nuevo. Sé que duraría unos segundos, porque es un sentimiento condenado... Pero no, no, no me refiero a eso. Lo que me gustaría es que fuese eterno.”

¿Sabes, vida? Pensé, dolido. Creo que aún estás por conocerlo.

Hoy me permito conducir tus palabras hasta el sexo. Ése sobre el que dicen que, en realidad, gira el hombre en su universo entero. El mismo que garantiza la fama, la atención, el espectáculo, el clímax. Yo no creo en eso.

No creo que dos personas, al acostarse, encuentren su momento perfecto. No defiendo las ganas de una mujer por follarse a un hombre nada más conocerlo. No lo veo natural, biológico; sincero.

Pensar en alguien del pasado por su cuerpo, y no por su afecto. Sentir un escalofrío ante la presencia de un amado y entender necesidad por poseerlo. Definirme en tu piel, conocer tu tacto, saber que te follaré. No, te juro que no lo anhelo.

Ya fui una vez adolescente, viví para desnudarte, me morí con cada felación, sólo por saber que me la estabas haciendo. Tu lengua y su magia al hacerlo, una mano en tu cabeza, la otra en tus pechos. Lo sentí, lo disfruté, y tú disfrutaste a tu vez de unos cuantos momentos buenos. Hoy el sexo es sólo una parte más. Quizás la más mágica, por ser la más diferente, pero la más importante... espero que no vuelva a serlo.

Mas te dicen que lo es, y tememos perdérnoslo. Yo, princesa, te daré cuanto puedo darte, y seré cuanto puedo ser: Auténtico. No viviré más para desnudarte. Cuando me des lo mejor de ti, no será tu cuerpo. Paradójico, cuando es perfecto.

Aunque la verdad, aunque hoy diga todo esto, es tan sólo pensar en lamerte... y muero.

 

W3C Validations

Cum sociis natoque penatibus et magnis dis parturient montes, nascetur ridiculus mus. Morbi dapibus dolor sit amet metus suscipit iaculis. Quisque at nulla eu elit adipiscing tempor.

Usage Policies